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Matanza de HaitianosDe Enciclopedia Virtual DominicanaDesde los inicios del gobierno de Rafael Leónidas Trujillo, él mostraba una gran preocupación por Haití, y los haitianos residentes en República Dominicana, de 1930 a 1937 Trujillo realizo cuatro viajes a ese país, y sostuvo igual número de reuniones con el presidente E. Vincent, quien reciprocó el gesto visitando Santo Domingo en varias ocasiones. El primero de estos encuentros lo realizaron en Cabo Haitiano y Dajabón en octubre de 1933, en esa primera reunión Trujillo y Vincent acordaron reiniciar las negociaciones para la firma de un nuevo acuerdo fronterizo que revisara el de 1929 y estableciera los limites definitivo de la frontera Dominico-Haitiana. Luego de intensas negociaciones en marzo de 1936, Trujillo retorno a Puerto Príncipe y firmo junto a Vincent el protocolo que puso fin a la disputa fronteriza y estableció los nuevos límites de la frontera dominico –Haitiano. En 1935, según datos del censo de población de ese año, residían en la República Dominicana; 52,657 haitianos, gran parte de los inmigrantes haitianos, se habían establecidos en la región norte del país, próximo con la frontera con Haití, creando su propia base económica de sustentación que incluía modestas cantidades de tierras, casas, ganado y animales varios. También se había desarrollado un activo comercio de productos diversos con los residentes al otro lado de la frontera, resultado del cual la moneda haitiana llego a circular regularmente en amplias zonas del territorio dominicano al margen de controles estatales. La existencia de esta comunidad con autonomía económica, estaba reñida con la estructura del poder Trujillista, ya que una de sus características era la centralización y control de toda la actividad política económica y social del país. Esta situación Trujillo no podía tolerarla. A finales de 1937 el acariciado proyecto de la intelectualidad trujillista de blanquear la raza, la intolerancia de la dictadura que no podía permitir actividades reñidas con la estructura y del poder dictatorial y la tradicional propensión de las dictadura a enseñarse contra la minoría, confluyeron a la ejecución de una orden horrenda, sangrienta y perversa. Durante 12 días del 28 de septiembre al 8 octubre fueron asesinadas alrededor 15,000 nacionales haitianos entre hombres, mujeres y niños y sus propiedades confiscadas por los ejecutores de la matanza. |