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Manuel Rodríguez ObjíoDe Enciclopedia Virtual DominicanaVino al mundo en Santo Domingo, el 19 de diciembre de 1838. Su padre se llamaba Andrés Rodríguez y su mamá Bernarda Objío. Poeta, político, soldado, escritor. Residió en Azua en los años de su adolescencia y ya hombre volvió a vivir en la Capital, donde formó parte de la generación de intelectuales a la que pertenecieron Manuel de Jesús Galván, José María Heredia, Emiliano Tejera, Apolinar Perdomo y otros de tanto talento como éstos. En la Revolución de los liberales de 1857 contra Báez, Rodríguez Objío se condujo en vía contraria a lo progresista, y se estrenó como hombre de armas peleando a favor de Báez. Llegó la anexión y la aceptó como quien se inclina ante una realidad inevitable. Estalló la resistencia armada y se fue entonces a Venezuela, entró en relación con Duarte y el 4 de abril de 1864, desembarcó con él por Monte Cristi, a arrimar su hombro a la causa de la Restauración de la República. A combatir con la pluma y con las armas, vino Rodríguez Objío, al que se le atribuye una buena proporción de los más importantes documentos del gobierno nacional. El 20 de abril fue enviado al Sur a ponerse a las órdenes del general Manuel María Castillo, que estaba en misión por esa zona. En junio de 1864, Cabral asumió la jefatura de la región Sur e hizo de Rodríguez Objío su secretario personal. El 16 de septiembre de 1864 fue escogido por Salcedo para las Relaciones Exteriores y en esa condición formó parte de la comisión integrada también por Pablo Pujol, Pedro Antonio Pimentel y Juan Belisario Curiel, que inició aquellas controversiales conversaciones de paz con De la Gándara en Monte Cristi y que no arrojaron resultado positivo alguno. El 28 del mismo mes se le ascendió a general de brigada. Rodríguez Objío fue también secretario personal del general Luperón, le escribió oficios, documentos oficiales de diversos contenidos y tuvo el acierto de atesorar datos y notas que le permitieron después aportar a la historiografía dominicana, unas Relaciones de incuestionable mérito, y la muy bien documentada obra titulada Gregorio Luperón o Historia de la Restauración, de la cual han hecho uso abundante los que a través del tiempo han tratado sobre la vida del prócer. Bajo la presidencia del general Gaspar Polanco, siguió Rodríguez Objío en la secretaría de Relaciones Exteriores, cargo del cual renunció cuando cayó Polanco, en enero de 1865. Entonces Rodríguez Objío fue víctima de persecución, apresado y juzgado en un tribunal creado para el fin expreso de procesar a los acusados de la ejecución de Salcedo. El fiscal Telésforo Hernández pidió la pena de muerte para varios acusados, Rodríguez Objío entre ellos. Fue confinado en Azua. Poeta de altas luces, Rodríguez Objío fue el autor del Himno a la Restauración, tenido por un tiempo como el Himno Nacional. Escribía en el Boletín oficial, vocero del gobierno Restaurador. Pionero de la historiografía nacional, le nombran algunos. Romántico, apasionado, pertinaz. Se envolvió sin retorno en el tormentoso huracán de las luchas políticas y en algunos momentos estuvo al servicio de la causa equivocada, como la ocasión en que se alineó con Báez y le sirvió a éste como Gobernador en Puerto Plata. Volvió sobre sus pasos y se reencontró con Luperón en la lucha por la causa nacional. Transcurría el mes de marzo del 1871 y la dictadura de los Seis Años de Báez estaba en su apogeo, con el plan de anexión a los Estados Unidos en plena marcha. Gregorio Luperón encabezó una audaz incursión desde Capotillo haitiano, que el 17 de marzo chocó con fuerzas gubernamentales en El Pino, Sabaneta. En ese combate con saldo muy desfavorable para las fuerzas del general Luperón, cayó prisionero Rodríguez Objío. Fue llevado a Santiago, bajo custodia del general Juan Gómez, varios días después fue remitido a la Capital y fusilado por irrestricta disposición del presidente Báez en la Torre del Homenaje, el 18 de abril de 1871. |