|
|
Invasión de Toussaint LouvertureDe Enciclopedia Virtual DominicanaEl general haitiano Toussaint Louverture, habiéndose hecho omnipotente en la colonia francesa, deseaba –para asegurar su autoridad- enseñorearse de la parte oriental de la isla, que a pesar de haber sido cedida a la República Francesa por el tratado de Basilea, el 22 de junio 1795 seguía gobernada por autoridades españolas. En 1800 el comisario francés Roume había delegado en Santo Domingo el general de brigada Antoine Chanlatte, y en Santiago el general Kerverseau, "con deseo (escribía Chanlatte) de conservar ese dominio a la Francia, pero con la resolución de no promover jamás la toma de posesión", que lo pondría en manos de Louverture. Para vencer tal obstáculo, Toussaint provocó de lejos, en el Haut-du-Cap, (a media legua del Guarico o Cap) un levantamiento de africanos, que pusieron a Roume en arresto; diez días más tarde acudió el astuto Gobernador simulando la mayor indignación, dio libertad al comisario, le declaró que el motín tenía por causa la venta de esclavos que todavía se practicaba en Santo Domingo, le insinuó que su resistencia ponía en peligro su vida, y así le decidió a ordenar la toma de posesión por un decreto que Roume firmó el 27 de Abril de 1800. En consecuencia, el general francés Agé pasó a Santo Domingo con su estado mayor a tomar el mando. A esta noticia el pueblo dominicano se amotina, y acude con gritos de muerte. El gobernador español Joaquín García rehusa entregar el mando antes de recibir orden perentoria de Madrid. El cabildo se reúne, manifiesta a Agé el peligro de su presencia, y lo determina a retirarse bajo escolta de dragones españoles. De su parte Roume, libre de las obsesiones de Toussaint, anuló el 16 de Junio su decreto de abril, y el Gobernador haitiano tuvo que contentarse con oficiar al gobierno francés pidiéndole la autorización de efectuar la ocupación. Así se mantuvo la cuestión durante 6 meses, hasta que por fin Toussaint, impaciente y sin más esperar órdenes, mandó confinar a Roume en "Dondon",el 26 de noviembre de 1800 y preparó la invasión. En diciembre el general Moisés pasó el río Dajabón (Massacre) con tres mil haitianos, y marchó sobre Santiago. De su lado Toussaint escribió a Joaquín García intimándole le entregase la colonia, el 10 de diciembre y como en ese momento abordara el Cap un buque, llevándole de parte del Gobierno francés prohibición de ocuparla, salió de prisa para que no le alcanzase tal orden, y se marchó a Mirebalais. Allí se puso a la cabeza de 4000 hombres, y se encaminó por Las Matas a San Juan. El 6 de enero de 1801 Joaquín García se hallaba en misa en la catedral de Santo Domingo, cuando recibió el amenazador despacho de Toussaint. Al momento mandó tocar la generala y tirar alarma; envió expresos a todas partes con orden de rechazar la invasión, y le contestó a Toussaint que la aplazara hasta que vinieran instrucciones del Gobierno español. De su parte el general francés Chanlatte convocó en su casa como 100 franceses y unos pocos dominicanos en la "Fuerza", y los reunió al batallón de Cantabria; de éste acantonó algunas compañías a orillas del Nisao, y ordenó a las milicias del Cibao defendiesen los pasos de los ríos Guayubín y Amina. Ya desde la víspera (5 de enero) había entrado Toussaint en San Juan con los regimientos 7º y 10º coloniales y con algunas compañías del 8º, mandadas por su hermano Paul Louverture. El 12 llegó a Azua, y prosiguió su marcha, tratando benévolamente a las poblaciones. Solo en Nisao tuvo que emplear la fuerza: Chanlatte y Kerverseau le disputaron el paso con 900 francodominicanos; pero asaltados por tropas muy superiores, y habiendo perdido 200 hombres, hubieron de retirarse. Entre tanto Moisé había pasado el Guayubín, a pesar de la resistencia opuesta por Francisco Reyes con 100 dominicanos. Esta pequeña tropa se retiró a unirse en Mao con otros 300 hombres mandados por el captán Domingo Pérez, quien intentó detener al enemigo sin mejor éxito, y se replegó, dejando muerto al capitán Cayetano Rezón. El 11 de enero 1801, Moisé se presentó delante de Santiago, cuyo Gobernador, el teniente-coronel Pérez Guerra le entregó la población al día siguiente. Después de pasado el Nisao, Toussaint despachó el ayudante general francés d'Héricourt a proponer al Gobernador español un convenio, que fue aceptado. Y el 27 de enero 1801 el Gobernador haitiano penetró en la antigua ciudad. Una salva saludó la bandera española, que se arriaba: desde varios años (desde 1795) atrás la bandera francesa tremolaba a su lado sobre la Fuerza. Joaquín García y el Cabildo recibieron a Toussaint y lo acompañaron a la Casa Consistorial, donde se le invitó a prestar juramento, y a la catedral para entonar el Te-Déum. Dicen que a la entrada de Toussaint, Joaquín García le presentó las llaves de la ciudad, depositadas sobre una mesa: "Señor Presidente, observó el haitiano, tenga U. la bondad de ponérmelas entre las manos; si no, parecerá que me las he cogido". Posesionado del territorio dominicano, Toussaint confió la Provincia Ozama al general Paul Louverture, y la del Seybo al general Clervaux; puso el coronel J. Ph. Daut con el 10º Regimiento en Santo Domingo, el 6º en Santiago y el 1º en Samaná. Una proclama confirmó la emancipación de los pocos esclavos que existían. Los cabildos fueron reemplazados por municipalidad de un Alcalde, cuatro miembros y un secretario. El 22 de febrero Joaquín García, la Audiencia y el regimiento de Cantabria salieron para Santiago de Cuba. Los generales Chanlatte y Kerverseau se embarcaron para la Habana. Después de haber inspeccionado las cercanías de la ciudad, Toussaint salió el 28 de febrero a visitar La Vega, Samaná y Santiago, y luego regresó a Santo Domingo. En ese tiempo desembarcó en Puerto Plata el obispo francés Mauvielle: Toussaint envió el clero a recibirlo en La Vega, lo acogió en Santo Domingo con la mayor consideración, y le confió la Arquidiócesis, vacante por la dimisión del Ilmo. Fernando Portillo y Torres, que se había retirado a la Habana. Después de haber regularizado la administración y atendido a las necesidades del país, reduciendo los derechos a 6%, y prohibiendo los plantíos de frutos no exportables, el nuevo Gobernador se retiró por Azua y San Juan, colmado de las bendiciones de los dominicanos, sensibles entonces a sus beneficios como más tarde lo fueron a las crueldades de Dessalines y a las pérfidas vejaciones de Boyer. Así se estableció en este territorio bajo la bandera francesa la dominación del "primero de los negros" como él mismo se apellidaba. El 11 de marzo siguiente enviaron por diputados a la Asamblea Colonial de la capital, Santo Domingo a Juan Mancebo y Francisco Morilla, el Cibao a Carlos Rojas y Andrés Muñoz. Estos ciudadanos habían de tomar parte en la proclamación de la Constitución independiente que atrajo sobre la isla el furor del Primer Cónsul Napoleón Bonaparte y la expedición de 1802. |