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España BobaDe Enciclopedia Virtual DominicanaAl terminar la Guerra de Reconquista, la colonia de Santo Domingo quedó devastada y en la más absoluta miseria. La situación no varió en los años siguientes, ya que el Gobierno de España debía afrontar las luchas internas de sus Cortes (acicateadas por intereses franceses), los movimientos de emancipación que emergían en sus grandes colonias de América del Sur y México, así como la amenaza que los Estados Unidos representaban para sus posesiones coloniales en América del Norte. Mientras gobernaba el general Jean Pierre Boyer en Haití, un grupo de dominicanos, encabezado por José Núñez de Cáceres, proclamó la independencia de España en Beller, el 8 de noviembre de 1822, esto motivó que Boyer invadiera la ciudad de Santo Domingo, el 8 de febrero de 1822, con un ejército de 10,000 hombres, tomando el control de toda la parte española de la isla, donde permanecieron por espacio de 22 años. Ante el dominio haitiano, muchas familias criollas optaron por emigrar del país con destino a otras islas del Caribe, Europa y Estados Unidos. En 1825, Francia reconoció la independencia de Haití. El período de dominación de la isla, de 1822 a 1844, se caracterizó por la decadencia de la economía, la cual se vio profundamente afectada por medidas impositivas que gravaban el comercio. Miseria generalizada. Cinco administraciones o gobiernos coloniales se sucedieron entre 1809 y 1821, sin que se produjera un cambio sustancial en la vida económica de la parte oriental de la isla:
Se tuvo que volver a solicitar el subsidio del situado que, en todos esos años, sólo arribó en dos ocasiones y por montos mínimos. A continuación, un extracto del Compendio de la Historia de Santo Domingo (Págs. 25 y 26 del Tomo II, 1982), de José Gabriel García, que resume la vida en esa época: “…que por eso llegó a tomar la época a que aludimos el nombre vulgar de la ‘España boba', pues que eran tan pocas las necesidades exigidas por la vida social a causa de la miseria reinante, que no había pobres propiamente dichos, teniendo todas las clases relativamente las mismas necesidades. No se conocía la ostentación en el vestir, ni la moda variaba sino de tarde en tarde; no había teatros, ni paseos públicos, ni fondas, ni casas públicas de recreo o de prostitución en donde malgastar el dinero; de modo que una pequeña hacienda cultivada por ocho o diez esclavos, producía lo bastante para que una familia se considerara feliz, dando el mismo resultado cualquiera de los mezquinos sueldos que señalaba el presupuesto, con los cuales se conformaban los empleados del rey, a quienes la escasez de artículos de lujo y la baratura de los de consumo ordinario, les proporcionaba considerables ahorros. Los artesanos y los agricultores alcanzaban la satisfacción de sus necesidades a poca costa, y en medio de la sencillez de sus costumbres, los más infelices de los dominicanos vegetaban, más bien que vivían, tranquilamente, entregados a sus placeres favoritos: la mesa, el juego de gallos, los bailes nacionales, las corridas de toros y las festividades religiosas, situación que no llenaba de ninguna manera las aspiraciones de la gente pensadora, ni ofrecía la perspectiva de un risueño porvenir.” AntecedentesComo parte del Tratado de Basilea (1795), la colonia española de Santo Domingo pasó a manos francesas. En 1801 los esclavos de la parte occidental de la isla (Haití), declararon su independencia, luego de cruentas lucha. La parte española u oriental continuaba de hecho en manos españolas, a pesar del tratado. Esto motivó la invasión por parte del ejército haitiano, previendo una amenaza para su recién ganada independencia. Los franceses, comandados por el cuñado de Napoleón, General Charles-Victor-Emmanuel Leclerc, repelieron a los haitianos en 1802. El periodo de ocupación francesa en Santo Domingo, no generó grandes críticas. Más fue un periodo de gran bonanza económica, donde el gobernador de la isla, general Louis Marie Ferrand se cuidó de no dañar el orgullo hispánico, acatando el decreto napoleónico de 1803. En el mismo ordenaba respetar los usos y costumbres españolas y sus organismos jurídicos. Esta armonía fue quebrada cuando Ferrand prohibió el trato comercial con los haitianos, especialmente ganado y madera. La situación se tornó más compleja cuando, a principio de 1808, los franceses invadieron España. Los partidarios de España se organizaron rápidamente, algunos retornaron del exilio, la mayoría en la colonia española de Puerto Rico. El gobernador Ferrand, conocedor de su superioridad en armas de fuego, precipitó un gran contingente, decidido a terminar de un solo golpe con la conspiración. Los criollos, conocedores de su inferioridad bélica, concentraron a sus pocos fusileros en las alturas o en la retaguardia del enemigo y con el resto de las tropas forzaron un enfrentamiento cuerpo a cuerpo. Las tropas francesas fueron prácticamente aniquiladas y su comandante ordenó la retirada hacia Santo Domingo. Poco después, libre de la persecución de los criollos hispánicos, Ferrand se quita la vida de un balazo. Este hecho se conoce como la batalla de Palo Hincado y se libró el 7 de noviembre de 1808. El líder de la revuelta Juan Sánchez Ramírez, se convirtió en el nuevo gobernador español de la isla de Santo Domingoen 1809, iniciando una era conocido, en la historiografía dominicana, como la España Boba. Periodo que culminó el 1 de diciembre de 1821, con la Independencia efímera de José Núñez de Cáceres. ConspiracionesDurante el período que siguió a la Reconquista (España Boba), ocurrieron varias conspiraciones orientadas a derribar el poder español, especialmente durante los años 1810, 1811 y 1812, años en que la situación económica se volvió insoportable. Algunas de ellas buscaban crear un país independiente mientras que otras buscaban la anexión a Haití u otros países. Algunas de estas conspiraciones fueron estimuladas por las noticias de los levantamientos contra España que llegaban a Santo Domingo procedentes de Caracas y otros puntos de América, donde los grupos criollos se lanzaban a la guerra por su emancipación. Este período de infructuosas conspiraciones fue iniciado por Manuel del Monte, un pariente cercano del Comisario Regio Francisco Javier Caro. Del Monte fue descubierto, reducido a prisión, sumariado y remitido a España, sin mayores consecuencias, ya que pudo volver a vivir en Santo Domingo gracias a la influencia ejercida por su pariente en la Corte. Otro conspirador fue un habanero conocido por el nombre de don Fermín quien, en 1809, tramó con el propósito de declarar a Santo Domingo independiente de España. Fue acusado de sedicioso y encerrado durante siete años en La Fuerza (Torre del Homenaje), cargado de grillos, antes de ser embarcado hacia la Península. Hubo en estos mismos tiempos un complot de cuatro sargentos franceses que intentaron dar un golpe de Estado para restituir la Colonia al Gobierno francés, pero fracasaron en su intento y fueron fusilados. Pero la acción más importante encaminada a eliminar la segunda dominación española bajo el régimen de Sánchez Ramírez sería la indebidamente denominada por el vulgo con el nombre de "Revolución de los italianos", a causa de haberse comprometido en ella un oficial de esa nacionalidad, lo que hizo pensar al pueblo que todas las tropas y oficiales piamonteses estaban igualmente comprometidos. Esta conspiración fue descubierta a mediados de 1810 y los complotadores fueron llevados al patíbulo bajo la acusación de querer levantar en armas la guarnición de Santo Domingo para repetir lo que había ocurrido el 19 de abril de ese año en Caracas donde había estallado un movimiento independentista contra España. Dos años después de haberse malogrado la "revolución de los italianos" se inició otra en la que también participaron destacadamente los negros esclavos y libertos de las proximidades de la ciudad de Santo Domingo, especialmente de los alrededores de la actual villa de Guerra. |