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Calixto María PinaDe Enciclopedia Virtual DominicanaSacerdote capitaleño. Simpatizante del movimiento Restaurador. Fue tal la opresión impuesta por las autoridades españolas, que hasta en el seno de la iglesia católica se sintieron sus efectos. Y, por supuesto, provocaron allí también la consiguiente rebeldía. Ni siquiera esa institución, que era uno de los principales soportes ideológicos del colonialismo español desde los tiempos del Descubrimiento y la Conquista, pudo evitar que en sus filas brotara el espíritu de la resistencia. La jefatura de la iglesia católica en el país fue puesta en manos del obispo Bienvenido Monzón, cuya intolerancia corría pareja con la de sus antecesores de la Inquisición. Esta cavernaria autoridad del clero le declaró la guerra santa a cualquier culto que no fuera la religión católica; llamó a la persecución de instituciones como la masonería, que tenía en esos tiempos un importante peso social, ya que en ella se congregaban destacadas personalidades de las ciudades principales del país. Amenazaba con la excomunión a cualquier persona en la forma más antojadiza; y en su determinación de mantener el control espiritual de la gente, empezó por imponer una disciplina oscurantista y férrea a los propios pastores de la iglesia. Acorde con la mentalidad feudal de Monzón, los sacerdotes y obispos españoles ocuparon los cargos más importantes, mientras los nativos fueron marginados y tratados como inferiores. Un edicto del obispo Monzón prohibió a los párrocos recibir paga por sus servicios religiosos y los obligaba a conformarse tan sólo con el subsidio mensual que el obispado prometió entregarles. El padre Pina recibió directamente el golpeo de las autoridades superiores de la iglesia, quienes le destituyeron de la Gobernación Eclesiástica de Santo Domingo, en el momento en que le correspondía reemplazar al padre Fernando Arturo de Meriño, que, a su vez, había sido virtualmente deportado a Puerto Rico, como reprimenda por su actitud política a favor de la independencia de su patria. El padre Pina no se doblegó. Realizó tareas patrióticas como miembro de la Junta Revolucionaria que operaba secretamente en la Capital y, al caer bajo sospecha, las autoridades españolas lo enviaron prisionero a la cárcel colonial de El Morro, de La Habana, y después lo trasladaron a Puerto Rico, sin derecho al regreso a Santo Domingo. En las negociaciones del fin de la guerra, la parte dominicana propuso que en el acuerdo para poner punto final a la contienda, quedara consignado que el padre Pina asumiría la jefatura superior de la iglesia en el país, después de irse los españoles. Esto fue rechazado tajantemente, tanto por De la Gándara, como por el obispo Arcada. Finalmente, el padre Pina volvió al país y recuperó la libertad, cuando fue canjeado por prisioneros españoles el 9 de abril en Puerto Plata, junto al también sacerdote Francisco Regalado. Pina murió en julio de 1877, en ejercicio sacerdotal en Moca. Había nacido en 1832. |